El Elba y sus afluentes
Cuando el Elba se hunde en los brazos del mar del Norte a lo ancho de 15 kilómetros, ya ha recorrido un largo camino. Durante los primeros kilómetros después de haber abandonado su tierra natal, la República Checa, el río se abre paso a través de una tierra llena de aventura: la caprichosa cadena montañosa del Elbsandsteingebirge, las Areniscas del Elba. Más adelante, discurre a través de regiones plagadas de suaves colinas con románticos pueblos vinícolas e imponentes castillos. Los verdes prados del Elba situados debajo de Dessau, que también puede recorrer en barco, lo dejarán maravillado. El Elba le guiará hasta la metrópoli de Hamburgo cruzando vastos brezales y terrenos pantanosos, continuamente interrumpidos por encantadoras ciudades. Cuando salude con la mano a los transatlánticos que surcan su desembocadura, quizá sienta un soplo de nostalgia.

