Una vez que el visitante llega tras pasar unos cuantos escalones a la gigantesca antesala de la cueva (que durante los meses de verano se usa para representaciones teatrales y conciertos por su excelente acústica y resistencia a las inclemencias del tiempo), recibe una primera impresión de la fuerza de la naturaleza y las dimensiones de la mayor cueva de estalactitas de Alemania.

