Otro ejemplo del éxito de las marcas alemanas es
Steiff. Hace más de 100 años, Margarete Steiff fabricó a mano el primer osito de peluche. Hoy en día, este osito se ha convertido en estrella mundial para millones de niños y coleccionistas con su “Knopf im Ohr” (botón en la oreja). Casi tan antiguas como el osito de peluche son las muñecas de
Käthe Kruse. En la fábrica alemana de muñecas de larga tradición, las muñecas se siguen haciendo a mano. Otra empresa que se fundó en Mannheim en 1873 es
Schildkröt. Hoy en día, niños de todos los continentes juegan con las muñecas alemanas.
Por supuesto,
Märklin también tiene fans en todo el mundo. Este nombre representa la encarnación de trenes de juguete y consigue que a los niños se les iluminen los ojos.