El poeta clásico probablemente más célebre de Alemania tiene sus raíces en
Fráncfort del Meno, donde la reconstruida casa natal y el Museo Goethe rememoran su época y sus logros. Los años de estudio los pasó en
Leipzig. La legendaria bodega Auerbach de esta ciudad lo impresionó tanto que más tarde la tomó como único lugar concreto existente en su Fausto I. Pero la época más importante para Goethe fue la que pasó en
Weimar. Los primeros seis años vivió en la casa del jardín ducal en el parque junto al Ilm, donde escribió Egmont, Torquato Passo y la versión en prosa de Ifigenia en Tauris. En 1782 se mudó al Frauenplan. En 1793, el poeta eligió Jena como lugar de residencia, donde entabló amistad con Schiller. Pero no sólo se le rinde homenaje en Turingia con las paradas de la Ruta Alemana de los Clásicos, sino también en
Düsseldorf, donde Goethe visitó en 1774 a la familia Jacobi en su hacienda. El editor de Leipzig Anton Kippenberg instaló en el vecino castillo de Jägerhof a partir de su colección privada un museo sobre la vida y la obra de Goethe con más de 1000 piezas expuestas.