El suave Frankenlaib y el crujiente Schwarzwälder Brot son redondos. El pequeño Paderborner, el oscuro Katenbrot de Holstein y el Schwarzbrot de Oldenburg tienen forma de cofre. Los tres son muy energéticos y ricos en fibra.
Todos los panes alemanes se precian de ser ricos en vitaminas, sustancias minerales, proteínas e hidratos de carbono; estén hechos con harina blanca de trigo, como el pan dulce de Kassel, o con harina de centeno, como los amargos y exquisitos panes de Berlín, Mecklemburgo y Turingia.

