En Alemania brotan "aguas termales" de 65 fuentes certificadas oficialmente. El magnesio por ejemplo previene las enfermedades cardiovasculares; el sulfato protege la vesícula y el páncreas; el bicarbonato combate la acidez de estómago; y el calcio fortalece los huesos.
El agua no sólo es sana, sino que además puede curar. Los numerosos balnearios de Alemania, de tradición a veces milenaria, están conociendo su renacimiento. Las terapias especiales y las ofertas de semanas acuáticas vuelven a ser populares. Por otra parte, las catas atraen mucho público y merecen el elogio de los jurados.
Confiemos en los científicos y en los médicos, y cuidemos nuestra salud y nuestro cuerpo en las aguas alemanas.

