Para desayunar o picar puede tomarse uno de los 300 tipos de pan, todos saludables. Asimismo, los panaderos alemanes son conocidos desde hace mucho tiempo por sus galletas y pasteles. Entretanto, se sigue bebiendo agua mineral natural, que en Alemania brota de 550 fuentes. No obstante, el auténtico entendido adora los vinos alemanes, unos secos y otros dulces, pero siempre ligeros y afiligranados como en ningún otro lugar del mundo. Pero antes incluso de que una gota de vino humedezca la lengua, los ojos ya se deleitan al contemplar los placeres de la mesa.
Y después de la comida no puede faltar un buen licor. Usted comprobará cómo la comida y la bebida alemanas aúnan cuerpo y mente.

