
Sylt, cuyo clima marítimo es influenciado por la corriente del golfo, es con sus cerca de 99 km², la isla alemana más grande del Mar del Norte. Geográficamente se ubica a la misma altura que el extremo sur de Alaska. Hace casi 8000 años que se separó de tierra firme, hoy está directamente unida al continente a través del dique Hindenburg. 40 kilómetros de playa de arena fina a lo largo de la costa oeste, coloridos sillones de playa, rugiente oleaje y un aire burbujeante como el champán; el alma se bambolea, el cuerpo se relaja, la mirada vaga sobre el océano. De vez en cuando un refrescante chapuzón en el agua, un poco de deporte, bastante buen humor y en la noche, el sol poniente baña con fascinantes colores el cielo y el mar. Así se vive un típico día de playa en Sylt. Quietas marismas en el este, naturales dunas y verdes diques, florecientes landas y majestuosos acantilados. Días de ensueño y vida nocturna, barullo y aislamiento. Sylt tiene en cada rincón algo distinto que ofrecer.

Esta isla de 40 kilómetros de largo, ubicada frente a las costas de Schleswig-Holstein parece un gigantesco rompeolas. En algunos tramos mide apenas 500 metros de ancho. La primera vez que se menciona a Sylt es en el siglo XIII, pero las numerosas sepulturas en las colinas demuestran que esta isla ya estuvo habitada en la prehistoria. Por siglos los isleños fueron navegantes, piratas y cazadores de ballenas, luego descubrieron el turismo como fuente de ingresos: en 1857 comenzó el movimiento en el nuevo balneario marítimo Westerland. Actualmente hay doce poblaciones en Sylt y cada una tiene su propio encanto y atractivo, ya sea el comercial Westerland, el mismo que ha crecido tanto que casi parece una gran ciudad, o la idílica Keitum con sus hermosas casas cubiertas con cañas y los preciosos jardines campesinos. También se preocupan por conservar la naturaleza, casi la mitad de la isla está bajo el programa de protección de la naturaleza. Sylt tiene muchos rostros. Existe un Sylt de los acomodados y un Sylt de los verdaderamente ricos, hay un Sylt para los que buscan curación y uno para los adictos a la diversión. Unos desean tranquilidad y reposo, otros quieren comer bien y asolearse. ¡Así de pequeña como es la isla, cumple con muchos deseos, sólo es necesario saber donde ir! En Sylt se puede ayudar a casi todos.


