
Rügen con 976 Km² es la isla más grande de Alemania. Se encuentra en el Mar Báltico, en las costas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y es realmente un archipiélago con cerca de 30 penínsulas e islas contiguas. Dando un paso por los balnearios imperiales con nuevo resplandor, se siente el aire aristocrático de la Belle Epoque. Distinguidos balnearios a orillas del mar y modestos pueblos pesqueros, kilométricas playas, avenidas rectas y salvajes setos de espino falso, viejísimas sepulturas gigantes y faros centenarios, fantasmales bosques de hayas y centelleantes lagos así como el parque nacional más pequeño de Alemania Jasmund, pertenecen a la variedad y unicidad de la isla. Los majestuosos acantilados de tiza, blancos como la nieve, que se elevan por encima del mar verde azulado dieron fama mundial al romántico pintor Caspar David Friedrich nacido en Greifswald. Königstuhl es la famosa roca cretácea, tiene 118 metros de altura y está en la península Jasmund. Además de deportes acuáticos se pueden descubrir, a través de ciclo-vías y senderos, los campos de pedernales cerca de Mukran, el pintoresco palacio de caza Granitz o el ostentoso Putbus. Desde Lauterbach por Putbus y desde Binz hasta Göhren, el "loco Rolando" hace ruidos explosivos sobre la isla. El ferrocarril Bilderbuch une todos los balnearios importantes y muchas curiosidades turísticas.

La pequeña isla Hiddensee, de 19 Km². y libre de tráfico se sitúa por delante de la isla Rügen y forma parte del parque nacional Vorpommersche Boddenlandschaft. Como un caballito de mar se recuesta cariñosamente muy cerca de la gran isla. Hiddensee es obra de la glaciación y de las corrientes marinas. Desde los faros en los acantilados de Dornbusch se ven los pintorescos monasterios y el puerto de Vitte, hasta la floreciente landa en el sur. Allí y allá, encantadoras playas blancas como la nieve, casi caribeñas, así como ásperos arrecifes escarpados, claros sotos de hayas, susurrantes pinedos y extensos prados de sal marcan la imagen del paisaje de la isla. Rodeado de un mar, que a veces se encrespa suavemente y otras veces genera olas con salvajes crestas. Y en la punta sur, Gellen, inigualable paraíso de aves. Gran parte de la isla son reservas naturales. Los cascos de los caballos y timbres de las bicicletas dan el tono en esta isla.

