
Desde Hannoversch Münden "donde el río Werra y el río Fulda se besan", hasta Minden, donde la Porta Westfalica, puerta de Westfalia, abre el camino hacia la tierra baja del norte alemán, fluye el Weser a través de un encantador paisaje que tiene mucho que contar: la región Weserbergland. El Weser acompañado de montañas de media altura se desliza sobre un tramo de 200 kilómetros a través de un encantador valle. Aquí ricos comerciantes y príncipes invirtieron millones en un nuevo arte venido de Italia : el Renacimiento. Ya hace mil años, a orillas de este río, en el convento Corvey, se cultivaba la cultura. Desde hace mucho tiempo, gabarras cargadas de productos comerciales navegan por el Weser. No obstante, hace poco la flota blanca para excursiones de navegación a vapor del Alto Weser las han sustituido. La región Weserbergland le debe su actual fama no sólo a las iglesias romanas, el romántico entramado o el Renacimiento sino también a las fábulas del barón von Münchhausen, a las narraciones de Guillermo Busch, a las practicas del doctor maravilla Eisenbarth y a la leyenda del cazador de ratas de Hamelín. También la Madre Nieve y la Bella Durmiente de los hermanos Grimm son oriundas de aquí.

El grandioso estilo de construcción de los siglos XVI y XVII al que el río le dio su nombre, el Renacimiento Weser, es verdaderamente una exquisitez histórica y artística. La nobleza provincial y la burguesía adornaban sus domicilios con lujosas fachadas. La región Weserbergland es una región con mucha naturaleza que se puede descubrir de diversas maneras. El tranquilo paisaje del Weserbergland, donde no hay una verdadera ciudad grande, se abre a los excursionistas y ciclistas. Por todas partes hay caminos y rutas que llevan a destinos y áreas de descanso que valen la pena conocer. Primavera y otoño son las estaciones más bonitas del año para viajar por esta región, es encantador cuando florean los cerezos al borde de las avenidas y en los jardines de los pueblos o cuando en los bosques se tiñen las hojas de las hayas. El río Weser es en sí una zona muy popular para piragüistas, ya que existen muchos lugares en donde pueden anclar sus botes. Un sinnúmero de montañas cubiertas por bosques forman la región Weserbergland, un encantador paisaje de montañas de media altura rico en leyendas y cuentos.

