
Entre el Werra y la cuenca de Turingia se encuentra la Selva de Turingia el corazón verde de Alemania, muy alabado por poetas y pensadores. Dos tercios de los 135 kilómetros de largo y hasta 35 kilómetros de ancho de esta cadena de montaña de media altura, están cubiertos de bosques de color verde esmeralda. El monte más alto es el "Großer Beerenberg" con 982 metros. En realidad se trata de dos montañas, esto pasa desapercibido para el que contempla el paisaje ya que una se convierte en la otra en el oeste de la Selva de Turingia y en el este de la montaña de pizarra de Turingia "Schiefergebirge". Se extiende con casi 20 kilómetros de ancho y levemente inclinada hacia las mesetas del sureste hasta el valle de la Urraca Blanca "Weißen Elster" en Greiz. Como se puede deducir por el nombre, Schiefergebirge está compuesta por la roca de pizarra. En la zona alta del bosque "Oberen Waldgebiet" de la Selva de Turingia se ubican románticos y apacibles pueblos rodeados por una naturaleza aún virgen.

Es ineludible una visita al valle Trusetal a ver el pueblo de los enanos "Zwergendorf" y la catarata, que luego de dos pequeñas caídas desciende 50 metros, fue construida en 1865. Tanto la típica temporada verde de verano como la de invierno ofrecen las mismas posibilidades: un gran número de bien marcados senderos y ciclo-vías y en invierno los más hermosos caminos de altura invitan a realizar tours y visitar las atracciones turísticas con o sin esquís. El paisaje de la Selva de Turingia está marcado por florecientes prados en los montes y encantadores paisajes boscosos. Comenzando el romántico valle Schwarzatal encima de Bad Blankenburg se encuentra la ruina Greifenstein, que alguna vez fue uno de los castillos feudales más grandes.


