
Aquí, en tiempos remotos, se asentaron los germanos y los celtas, aquí dejaron monumentos conmemorativos y artísticos. Y siempre entremezclados con el paisaje están los preciosos pueblos vinícolas con sus tabernas "Straußenwirtschaften" donde se puede disfrutar del vino local. Conocidas explotaciones vinícolas, sedes aristocráticas, conventos vinícolas, castillos y monumentos conmemorativos caracterizan en un estrecho espacio, esta "pequeña región con grandes vinos". Aquí a menudo el Rin se ensancha hasta tomar la forma de un lago. El ascenso de la neblina de otoño, llamada "Traubendrücker" fomenta el desarrollo del hongo Edelfäule y ayuda a crear las condiciones para el solicitado vino de uvas escogidas Rheingau.

Seguir las huellas de las uvas puede ser muy tranquilo y además puede convertirse en algo instructivo: en casi todas las regiones vitivinícolas, el vitivinicultor permite que se le observe mientras trabaja. A menudo los visitantes pueden ayudar a cosechar las vides, siempre y cuando se levanten temprano y no le tengan miedo a las empinadas laderas. Además no tiene que ser la cosecha de la vid helada, cuyas uvas siguen un proceso riguroso, deben ser cortadas a una temperatura de menos 7 grados centígrados. Como regla general se considera: una cepa produce una botella de vino. Todo esto junto es una tentadora invitación a Rheingau. Por lo general, donde crece y se extiende el noble vino, se entiende también mucho de buena comida y sociabilidad. Degustaciones de vino en bodegas como es debido, son parte escencial de esta región. Pura alegría de vida es lo que demuestran los habitantes de Rheingau y atractivos turísticos hay por doquier. Lo que para un escalador de montañas es el Himalaya, es para el amante del vino el Rheingau.

