
La costa del Mar Báltico en Schleswig-Holstein tiene una longitud de 385 kilómetros y consta de playas llanas de arena, singulares acantilados, bahías y rías que se clavan profundamente en tierra: la ría de Flensburg, bahía Schlei, la bahía de Eckenförd, la bahía de Kiel y de Lübeck. Entre la bahía de Kiel y Lübeck se encuentra la manchita-i, la isla Fehrmarn del Mar Báltico, el granero de Schleswig-Holstein. La metrópoli isleña Burg, la reserva ecológica Wallnau y el imponente puente estrecho de Fehrmarn son sólo tres de las curiosidades turísticas, de las que se vanaglorian los isleños. Aquí uno se encuentra con los artistas del aire, los fanáticos de las cometas dirigibles izquierda, derecha, looping, ¡mira que curva que puedo hacer! - es lo que se oye con frecuencia. Y si las cometas se acercan peligrosamente a tierra, se las hace fácilmente volar alto de nuevo. Grandes y pequeños se divierten y se convierten en un abrir y cerrar de ojos en expertos en cometas.

La variedad de balnearios marítimos se extienden desde Glücksburg en el norte, la cuna de las casas principescas europeas con sus castillos rodeados de agua, hasta Travemünde en el sudeste. Entre la bahía de Kiel y Lübeck se encuentra el parque natural la Suiza de Holstein, como salido de un libro de dibujos. Formado en la última glaciación ofrece un hábitat para animales y plantas en peligro de extinción. Con sus cerca de 200 románticos y legendarios lagos, enclavados en suaves colinas, fue y es escenario de innumerables películas. El Mar Báltico es fabuloso. Hay cerca de 25 sedes de nobleza, castillos majestuosos, residencias, casas señoriales y fincas, que se encuentran a orillas del mar, en islas y alturas, construidos para reyes y sus bellezas. Inclusive algunos de ellos tienen parques para pasear y están abiertos al público. Son bonitos, como libros de dibujos de una historia enredada y confusa.

