
En el oeste se encuentran las bahías de Wismar y Salzhaff y la isla Poel como también Boltenhagen y Rerik, que desde mediados del siglo XIX son dos de los balnearios más grandes y antiguos del Mar Báltico. El balneario Rerik ya fue mencionado en los documentos de Carlos el Grande como tierra urbanizada. En la costa de Pomerania Occidental del Mar Báltico se encuentran las antiguas ciudades hanseáticas Stralsund y Greifswald así como las islas Usedom y Rügen. La ciudad hanseática Stralsund, de casi 800 años de antigüedad es una joya arquitectónica. El Ayuntamiento con su ostentoso frontón es una de las más hermosas construcciones profanas del norte de Alemania. Muchas de las antiguas casas burguesas son del siglo XV y XVI. La antigua ciudad hanseática Greifswald se presenta al igual que Stralsund con iglesias góticas de ladrillo. A un paso al este de la ciudad se encuentran las ruinas del monasterio cisterciense Eldena y el pueblo pesquero Wieck. La ciudad Wolgast se sitúa delante de la isla Usedom, allí predominan las playas planas. En tierra firme, al sudoeste de la isla Usedom, en la orilla sur del río Peene se encuentra Anklam, cuyo emblema es la puerta de piedra del gótico tardío de 32 metros de altura.

Siguiendo la corriente del Peene se llega al puerto marítimo más oriental de Alemania - Ueckermünde. El Stettiner Haff, un lago de agua dulce, invita a navegar a vela y a pescar. La anguila de agua dulce es una de las especialidades de la cocina de Pomerania. A lo largo de toda la costa del Mar Báltico se dan todas las posibilidades para realizar deportes acuáticos, desde flysurfing hasta sumergirse en barcos naufragados. También los coleccionistas de conchas, los que buscan ámbares y los fanáticos de las estrellas de mar estarán contentos aquí. Se pueden realizar excursiones en barco, caminatas, cabalgatas, golf y ciclismo, también se pueden encontrar históricas atracciones turísticas y arte. El Mar Báltico es fabuloso. Hay muchas sedes de nobleza, castillos majestuosos, residencias, casas señoriales y fincas, que se encuentran a orillas del mar, en islas y alturas, construidos para reyes y sus bellezas. Inclusive algunos de ellos tienen parques por donde pasear y están abiertos al público. Son bonitos, los libros de dibujos de una historia enredada y confusa.

