
También los saurios dejaron sus huellas en esta región. En las ahora empinadas y sobresalientes paredes rocosas en Barkhausen se reconocen impresiones de saurios herbívoros. La antigua cantera es hoy una pequeña zona experimental. Allí hay copias de saurios y un sendero-saurio de 16 kilómetros de largo con paneles de información. Las bien señalizadas rutas, presentan condiciones ideales para ciclistas y excursionistas. Éstas llevan hacia museos, atracciones turísticas, conventos y lugares históricos, hacia molinos de agua y viento y castillos, a través de idílicos pueblos, baños medicinales y palpitantes ciudades. Para los que gustan de los ferrocarriles nostálgicos, en verano antiguas locomotoras a vapor recorren la región.

En primavera, cuando un mar de árboles de cerezo florece en la zona alrededor de Bad Iburg, el tramo por el valle Holperdorp hacia Hagen es un verdadero deleite para los ojos. Aquí existe una larga tradición alfarera. Hay mucho por descubrir y los hospitalarios habitantes cuentan con mucho gusto, durante largas noches, todo tipo de anécdotas, de duendes y fantasmas. Así se entregan a una de sus ocupaciones favoritas: el consumo del sustancioso pan negro con jamón y tocino, acompañado de cerveza y aguardiente. Los lugareños son conocidos por su aguante para la bebida, el visitante debe tener en cuenta esto si decide apostar al tomar. Lo más importante es tener un espíritu emprendedor.

