
En el triángulo entre el bosque Teutoburg, la Cuenca del Ruhr y Holanda se ubica la verde región Münsterland. Es un paisaje en parte de llanuras, en parte de colinas con características similares a las de un parque, con pantanos, landas, pastos y campos. Repartidos por toda la región están las granjas, pintorescos y fortificados castillos rodeados de agua. La superficie de la bahía "Münstersche Bucht" es un paraíso para ciclistas y excursionistas y atrae con su principal atracción : los castillos rodeados de agua. Los amantes de la naturaleza se regocijan en las solitarias landas, prados, tierras bajas fluviales y pantanos un refugio para raras especies de plantas y aves. Münsterland es una región campesina con poca densidad poblacional. Antiguamente tenía numerosos caballos salvajes, hoy existen 250 de ellos. En el parque nacional Meerfelder Bruch en Dülmen una reserva de 350 hectáreas pueden movilizarse libremente por pantanos y landas. Esto es obra del duque von Croy, quien a mediados de siglo les dio un hogar aquí. Cada año en mayo son reunidos para clasificar y vender los sementales de un año de edad. Este acontecimiento atrae a miles de espectadores de todo el mundo. Luego se deja a la manada con dos o tres sementales.

Hoy Münsterland es la encarnación de la cría de caballos y el deporte ecuestre. La antigua ciudad hanseática Warendorf, donde en 1826 el rey Federico Guillermo III fundara el real criadero de caballos prusianos, es el centro de los entusiasmados por los caballos de Münsterland. Aquí tienen su sede el comité olímpico de caballería y la asociación ecuestre alemana. Un cómodo viaje en carruaje es muy divertido. Corceles de acero son otra de las preferencias de los habitantes de Münsterland. No sólo sobre la silla de montar sino también en el sillín de la bicicleta se conoce bien la zona y sus habitantes. El parque de ciclismo Münsterland es la palabra mágica para los ciclistas. Sobre rutas muy bien señalizadas como por ejemplo, "de castillo en castillo", la "ruta de arenisca", la "ruta romana" o siguiendo las huellas de los pacíficos jinetes de la Paz de Westfalia por la "ruta de la paz", se llega sin desvíos a la meta. La región es un fantástico territorio para patinadores en línea. Se puede cargar energías con el aire puro de los numerosos y hermosos campos de golf, sólo hay que meter en el hoyo la pequeña pelota blanca.


