
El Taunus se extiende en 75 kilómetros desde el Wetterau hasta el Rin con empinados descensos al valle del Rin y Meno, con un paisaje variado e impresionante. Los amplios bosques predominan en los valles de prados cortados por parcelas rurales. Meno y Taunus tierra de montañas, castillos, palacios y balnearios. Una exuberante joya verde. Desde sus alturas la vista alcanza más allá de la tierra rica en bosques, a idílicos pueblos, solitarios molinos, montañas rocosas y tranquilas aguas hasta el horizonte de la metrópoli del Meno. Ninguna alta montaña pero por lo menos a 880 metros sobre el nivel del mar: el gran monte campestre "Große Feldberg" y una impresionante vista desde el peñasco Brunhildis. Según la saga fue usado por valquirias y dioses germánicos como campamento.

El pequeño monte campestre "Kleine Feldberg" de poca altura está provisto con una estación sismográfica y meteorológica y el viejo Rey "Altkönig" con una vetusta corona de piedra de una red de murallas celtas. Y entre las montañas en toda época del año: gorjeo de aves, paisajes modelados, prados frutales, iglesias y templos, casas de entramado, singulares sidrerías, panaderías y molinos. Pequeños arroyos corren a través de idílicos valles. En aquel entonces los caballeros sabían, donde se podía vivir bien: en las alturas del Taunus, sobre la llanura del Meno, los castillos están en fila uno al lado del lado. Y quien quiera saber más sobre el pasado, se deja hechizar por los incontables museos de la región. Allí está por ejemplo el Museo al aire libre "Hessenpark" con historia para tocar. Saalburg es el único castillo del Imperio Romano reconstruido. Sumergirse en la historia de una región rica en cultura, o tal vez en las aguas termales de elegantes balnearios. De impenetrables profundidades brotan a la luz curativas aguas minerales, ya los romanos, que vivieron por mucho tiempo en estos campos, supieron valorar la fuerza curativa de las fuentes y el favorable clima del Taunus.

