
Vistas de vida marina
Vale la pena ver al edificio del museo en sí, situado en el centro de la ciudad. Aquí en una construcción de ladrillo del antiguo convento de Santa Katharina del siglo XIII, Otto Dibbelt fundó en 1951 el antiguo y modesto museo de ciencias naturales que en 1974 se convirtió en el singular museo de ciencias marinas, biología marina y pesca marina. Aquí se abre a los ojos del visitante el espacio vital más grande de la tierra. Puede conocer la atmósfera maritima que hay entre el hombre, la naturaleza y la técnica. La extensa y moderna exposición permite comprender y observar la variedad de la vida marina. Esto se complementa impresionantemente con 45 acuarios donde se puede ver una fascinante variedad de animales marinos procedentes de la región y del trópico.


