
A partir de Meinigen se atraviesa Hessen, por Coblenza, el parque natural del Rin-Taunus y el Bosque del Palatinado hacia Ettlingen en Karlsruhe. Aquí empieza la octava y última etapa que va por la Selva Negra hacia Meersburg y la isla Reichnau en el lago Constanza, punto final de la ruta. En este tramo existen no sólo alamedas protegidas sino también zonas con importantes atractivos turísticos. En las alamedas que bordean las carreteras tanto en zonas urbanas como rurales, armonizan naturaleza y calle formando muchos lugares idílicos. Magníficos paisajes están comprendidos en este tour, el cual conduce bajo grandiosos tilos, robles, arces, castaños y otras variedades de antiquísimos árboles. Según la estación del año se aprecian a través de los árboles los campos de granos o de nabos con amapolas rojas y trigos azulejos en flor ; o en otoño, cuando la naturaleza ha transformado el techo de verdes hojas en un mar de diferentes colores convirtiendo el cielo de la alameda en multicolor no existe nada más hermoso.

Pequeñas ciudades con torreones, bonitos pueblos, neoclásicas edificaciones y plazas marcadas de historia con sus museos invitan a quedarse. La concordancia entre el campo y el mar se aprecia en la península de Mönchgut donde los turistas pueden practicar deportes acuáticos. Lo que se necesita para la ruta de las alamedas es tener tiempo, este plácido viaje desarrolla en el visitante el placer por el campo, la gente y la cultura. Este viaje a través de la ruta de las alamedas es también encantador para los motociclistas. Si se repartiesen premios Award a las rutas vacacionales, la ruta alemana de las alamedas estaría definitivamente entre las nominadas.

