
Sí, Baviera es más que montañas, cerveza y barroco. Los benedictinos, cistercienses, franciscanos y agustinos están presentes a lo largo del camino de Benedicto con imponentes conventos, iglesias barrocas de peregrinación y otras ostentosas construcciones sagradas. A lo largo del camino sobresalen algunos conventos como la antigua abadía cisterciense Raitenhaslach, la abadía benedictina Frauenchiemsee y los monasterios Gars y Au a orillas del Inn. Tal vez más de uno se sienta aquí mucho más cerca del cielo que en cualquier otro lugar. Siempre con el fondo de los Alpes de Berchtesgaden y Chiemgau, el camino de Benedicto serpentea pasando por históricas ciudades e idílicas granjas a través de pintorescos paisajes. Todos los caminos llevan a Roma dice un conocido refrán. Aquí se puede decir todos los caminos llevan a Altötting el lugar de peregrinación. Aquí en el Corazón de Baviera y desde todos los puntos cardinales, cinco caminos formando una estrella, llevan a la plaza Kapellplatz en el centro de la ciudad así también el camino de Benedicto. El parroco tiene desde su oficina una vista excelente del camino de Benedicto. En la plaza y en el prado delante de la iglesia los peregrinos y ciclistas pueden descansar luego de haber visitado la Capilla de la Gracia Gnadenkapelle.

Altötting con su santuario Nuestra Querida Señora de Altötting tiene indiscutiblemente una posición especial dentro del culto a María. El Papa Benedicto XVI siendo un niño y acompañado de su padre iba en peregrinación a la imagen de gracia de la Madre Negra de Dios. Una fascinante estatua, llamada también Virgen Negra, que con su rostro negro sonríe a los visitantes maternalmente dulce, misericordiosa y benévola. Hasta hoy se especula sobre el porqué del rostro negro de la Virgen. Arte y cultura, artesanado y arquitectura, ostentosos palacios y conventos son testigos de un turbulento pasado en esta región entre los ríos Salzach e Inn. Hermosas torres con tejado imperial se elevan sobre las ciudades hasta alcanzar el blanquiazul cielo. Aquí el que va a pie tiene una meta: el camino de Benedicto. Al caminar se tienen muchas posibilidades de admirar, de explorar los alrededores y de adquirir nuevas experiencias; ya que sólo donde se anduvo a pie, se estuvo realmente. El que quiera simplemente sentarse en una banca y gozar del inigualable paisaje, también lo puede hacer, y es que aquí se vive la hermosura por todas partes. La región entre los ríos Salzach e Inn es incomparable ya que tiene algo para todos los gustos. Deporte, arte, cultura, naturaleza y fiestas tradicionales hay por doquier, además el visitante estará rodeado de atenciones y amabilidades desde el amanecer y hasta el último buenas noches que escuche.

