
La ruta de los castillos, una de las rutas más tradicionales de Alemania, celebró en marzo del 2004 sus 50 años. Lugares históricos y encantadores paisajes con muchos románticos castillos y palacios de cuentos de hadas conforman en sus casi 1000 kilómetros de largo, desde Mannheim hasta Praga, un variado trayecto. El esplendor de tiempos pasados marca hasta hoy el retrato de los lugares y las ciudades. Variado e impresionante como la historia es el paisaje. El río Neckar serpentea a través del legendario bosque Odenwald y el valle que lleva su nombre Neckartal se expande en todo su esplendor. La planicie Hohenloher parece no tener fin. La siguen las onduladas lomas de Frankenhöhe y la parte norte de la Suiza de Franconia. La herencia artística de los príncipes electores del Palatinado se aprecia hasta hoy en ciudades como Mannheim y Heidelberg.

A lo largo de la ruta de los castillos se ubican los más atractivos lugares con castillos, fortalezas y palacios. Joyas de la arquitectura medieval y románticas ciudades se ven por doquier. El visitante encuentra incluso testimonios de la época de los romanos, algunos torreones de vigilancia y vestigios de las Limes. Son impresionantes las ciudades de Mosbach, Bad Wimpfen, Schwäbisch Hall y Rothenburg con su pintoresco centro histórico y románticas casas con entramados de madera. Cerca de Heilbronn la ruta pasa por extensas regiones vitivinícolas. La ciudad rococó de Auerbach, la ciudad medieval de Nuremberg y las venerables ciudades de Bamberg, Coburg, Kronach, Kulmbach y Bayreuth impresionan con sus fortalezas y sus construcciones barrocas. Ineludible cita son los famosos balnearios bohemios de Karlsbad y Marienbad antes de seguir a Praga la capital de la República Checa donde la ruta de los castillos termina con broche de oro.


