
Viajar tras las huellas de la poderosa dinastía Orange en Holanda y Alemania se ha convertido en algo muy especial para conocedores. La ruta cultural de casi 2.400 kilómetros ruta de la dinastía Orange a través de Alemania y Holanda ofrece un fascinante viaje turístico por la historia y la actualidad de los Orange de una manera muy especial; aquí se va tras las huellas de la casa real Orange-Nassau, una de las casas reales más antiguas y una de las dinastías más conocidas en toda Europa. Sus fundadores y antepasados, entre otros también el reino de los Países Bajos, provienen de Hesse, en el corazón de Alemania. Durante siglos la dinastía Orange se extendió por toda Europa y ha dejado muchas huellas. En los Países Bajos, Alemania y otros países europeos existen numerosos lugares que recuerdan su influencia política, cultural y social.

Debido a la cantidad de estaciones y monumentos, es recomendable recorrer la ruta de la dinastía Orange por partes. Al visitante le esperan impresionantes castillos y palacios que hospedan tesoros artísticos de museos y que están rodeados de fabulosos jardines y parques. En aquellos tiempos, las sedes señoriales eran ubicadas en los paisajes más bonitos de las regiones. Con respecto a la armonía de la naturaleza y cultura, en el lugar más norteño de la ruta de la dinastía Orange, está la residencia de Schwerin con su palacio de ensueño que no deja pendiente ningún deseo. En el año 1876 nació aquí el duque Heinrich de Mecklenburgo-Schwerin que perfeccionó las relaciones con la casa Orange, existentes hacía ya muchos siglos. En el año 1901 se casó con la reina Guillermina de Holanda convirtiéndose así en "príncipe Hendrik de los Países Bajos", es por lo tanto, el abuelo de Beatriz, que reina actualmente Holanda. Dando un vistazo a la herencia cultural de los Orange, se encuentran joyas, porcelana y cuadros. Pero también impresionan las armas y sobre todo la herencia arquitectónica.


