
La fusión arquitectónica y artesanal holandesa-alemana se manifiesta por ejemplo en el palacio Sanssouci de Potsdam y más aún en el barrio holandés de la capital de Brandeburgo. Ciudades alemanas como Oranienburg y Oranienbaum llevan como símbolo de esta íntima relación Oranien (Orange) en sus nombres. También en otras ciudades los monumentos históricos-culturales revelan las relaciones existentes con la dinastía Orange. En la ciudad Nassau-Dillenburg en Hesse está incluso el origen de la casa real holandesa. Allí nació Guillermo el callado en 1533, progenitor de los Orange. La ruta de la dinastía Orange lleva con 25 ciudades alemanas y holandesas por regiones vacacionales que están relacionadas con la casa Orange-Nassau. Este viaje lleva, de una forma inigualable, por pintorescos paisajes con numerosos palacios, castillos y ostentosos jardines. Pero también un sinnúmero de artísticos tesoros históricos-culturales en museos y exposiciones dan testimonio de la riqueza de una época pasada, los recuerdos de la casa Orange.

Un viaje de exploración a través de la historia de los Orange ofrece algo para cada gusto. Arte, cultura e historia en gran cantidad. Caminos para excursionistas, ciclistas y para los aficionados al deporte. En Brandeburgo, el estado más rico en agua con sus casi 3.000 lagos, los amantes del deporte acuático estarán satisfechos, en, sobre y alrededor del agua. Realmente es un viaje de exploración lleno de experiencias significativas y sorpresas, da igual en coche o en tren la velocidad la decide uno mismo. Las acogedoras ciudades y pueblos a lo largo de la ruta con sus vivos centros urbanos reciben a sus visitantes, por así decir: ¡como a un rey!


