
Desde Wedel en Hamburgo hasta Viborg en Dinamarca o al revés a través de casi 500 kilómetros, la ruta histórica de los bueyes, apta también para bicicletas, muestra las bellezas del norte de Alemania, entre el Mar del Norte y el Mar Báltico. Durante más de 1000 años, los conductores de bueyes, viajeros, comerciantes, artesanos, soldados y reyes usaban la ruta histórica de los bueyes desde Jütland en el norte de Dinamarca hasta el Elba. Su nombre se lo debe a las manadas de bueyes que utilizaban este camino para llegar al mercado. Ir en bicicleta por esta ruta es vivir la historia y la naturaleza de cerca, conocer el mundo de los vikingos, de la Edad Media y de los últimos tiempos.

Desde el siglo XIV y hasta el descubrimiento del ferrocarril en el siglo XIX, muchos pueblos de Europa Occidental sólo podían satisfacer sus necesidades de carne comprando ganado vivo procedente de Dinamarca y el ducado de Schleswig-Holstein. El resultado fue una enorme cantidad de arreadores de ganado. Se crearon los caminos de bueyes "Ochsenwege". El ganado se ponía en marcha en primavera. Este movimiento de ganado que en algunos años alcanzaba la cifra de 50.000 bueyes se realizaba por caminos más antiguos, por landas y planicies de arena de la parte central de la región. Este camino no era una ruta como la que se conoce hoy que lleva de un punto A a un punto B, sino una ruta formada de un atado de caminos desde Viborg hasta el Elba. Los caminos estaban sin asentar y por eso en verano eran polvorientos y arenosos y en invierno fangosos, sin base y por lo general imposibles de seguir.


