
¡Bienvenidos al Bosque Bávaro y del Alto Palatinado, por dónde sino aquí, atravesaría la ruta del vidrio! Aquí hace 500 años ya existían las fábricas y los talleres del vidrio, hasta hoy estos representan una importante rama de la economía. Con el transcurrir del tiempo, el vidrio del este de Baviera se ha hecho muy conocido. Ya sea el vidrio de uso común de renombrados fabricantes o una filigrana de vidrio artísticamente elaborada en pequeños talleres, ambos son muy cotizados en el mundo entero. A lo largo de casi 250 kilómetros por la ruta principal y 300 kilómetros por la ruta alterna, la ruta del vidrio avanza desde Neustadt en Waldnaab el centro europeo del cristal de Bohemia - hasta el Museo del Vidrio en Passau, con más de 15.000 piezas de todas las épocas. En este imperio del vidrio hay mucho que ver y tesoros por descubrir: valiosos y raros objetos vítreos con siglos o minutos de antigüedad - en museos, galerías y fábricas. Cuarzo, cal, soda y potasa, las burbujas de vidrio tienen una larga tradición en Baviera.

Vidrio originalmente significaba "ámbar". Casi todas las joyas de los germanos eran de esta resina fósil. En la ruta del vidrio el visitante se encuentra a cada paso con la tradición vítrea y puede ver la cristalina variedad con sus raíces históricas y su internacional encanto. Fundamentalmente no ha cambiado en nada la fabricación del vidrio, desde la invención de la caña de hierro hueco para el soplado hace casi dos mil años. Con esta caña, aún hoy el vidriero extrae de los hornos una masa ardiente, líquida y de consistencia similar a la de la miel, la hace girar y mediante el maravilloso método del soplado le da la forma deseada. Aquí el visitante queda fascinado de la perfección y la creatividad con la que el hombre trabaja tanto en los hornos como con sopletes. Existen fábricas en las que se puede observar este proceso. Por todas partes se realizan visitas, exposiciones y cursos. Debido a que el antiguo arte del vidriero no se puede reemplazar con ninguna máquina, la tradición de la técnica del soplado es cuidadosamente conservada y en muchos lugares activamente vivida.


