
Esta ruta ofrece tanto al excursionista como al ciclista abundantes atractivos: antiguas ciudades históricas, típicas granjas de la Selva Negra, el Gutachtalbrücke el puente más alto de la Selva Negra-, la reserva natural Schwenninger Moos con el manantial del río Neckar-, la iglesia barroca y el convento de San Pedro -recomendable para los que gustan del parapente-, la cascada en Triberg, o el reloj cucú más grande del mundo en Schonach. Vale la pena visitar el manantial del río Danubio en la fuente de Martín, el molino Hexenloch y las atalayas de Brend y Stöcklewald. Saber cuando se construyeron los primeros relojes en la Selva Negra es un misterio hasta el día de hoy. A lo largo del tiempo se han construido: Trompeteruhren, relojes de pared que dan la hora con música de trompetas, Flötenuhren, relojes con mecanismo abierto o cubierto como una flauta, Bilderuhren, relojes en una pintura por lo general manteniendo coherencia (por ejemplo en la torre de una iglesia), Rahmenuhren, relojes que al rededor del cristal tienen un marco por lo general de oro, relojes de control, relojes de péndulo, despertadores de doble campana, relojes escoceses y muchos otros más hasta llegar a los modernos relojes de cuarzo y radio-relojes.

El Museo Alemán de los Relojes, en Furtwangen, además de mostrar una excelente colección de los mismos, muestra las posibilidades de medir los husos horarios del mundo. La Selva Negra está marcada por la industria relojera. Desde los relojes solares hasta los relojes atómicos, desde los valiosos relojes de péndulo hasta los relojes de cocina. Casi en todas partes existe la posibilidad de visitar las fábricas o comprar ofertas y gozar de la hospitalidad de la gente de la región. El visitante debe tomarse el tiempo necesario para viajar al mundo de los relojes. ¡El tiempo corre así que a aprovecharlo!

