
La presencia de la arcilla en esta zona y la industria del ladrillo durante los siglos XVIII y XIX no sólo marcaron el paisaje sino también el desarrollo de los pueblos y las ciudades. Viejos hoyos de arcilla (siglo XIX) que se formaron por la extracción de la arcilla para ladrillos, se unen creando un singular paisaje que despierta el interés del visitante. Además existen muchas oportunidades para ser creativo, puede ser en la pintura, la alfarería, etc. La alfarería es la más antigua técnica de producción de la humanidad. En Mesopotamia y Egipto se inició la fabricación de vasijas pintadas y horneadas en la Edad de Piedra, alrededor de 5000 antes de Cristo, en Europa central 4000 antes de Cristo.

En esta ruta uno se encuentra a menudo con idílicos lagos, que no solamente son un hábitat para muchos animales y plantas sino que también invitan a bañarse, disfrutar y hacer deportes. En esta región es el agua la que determina el estado de ánimo, por todas partes se escucha el sonido del agua. A casi todo lugar se puede llegar en bote. Este idílico paisaje con sus castillos de ensueño, sus casas señoriales y sus granjas, hace recordar a Prusia. Todos ellos son testigos de la historia. En este singular paisaje de museos y cultura se pueden seguir las huellas de Prusia o las huellas de "Theodor Fontane". Sobre esta ruta se pueden visitar el castillo Rheinsberg así como las ciudades Oranienburg, Gransee, Fürstenberg y Himmelpfort. Acogedores restaurantes regionales ofrecen sus delicias culinarias. Hay que tomarse un tiempito para poder descubrir los escondidos tesoros y bellezas de esta zona.


