
La ruta alemana de las esclusas lleva por un circuito de casi 200 kilómetros desde Nordenham por Brake, Lernwerder, Meerkirchen, Jaderberg, Tossens hasta volver de nuevo a Nordenham. Pasa por los singulares parajes del distrito administrativo Wesermarsch, el mismo que está lleno de pantanos, paisajes fluviales y verdes prados poblados de blanquísimas ovejas. Es una región donde el cielo se une con la tierra, de paisajes con granjas solitarias y barcos que parecen navegar por los prados. Históricos molinos de viento de los siglos XVIII y XIX invitan a conocer la vida y el trabajo de los molineros de hace 200 años. A cada paso se encuentran románticas ciudades-puertos con balandras de pescadores, poderosas iglesias frisias y pequeños pueblos de ensueño con típicas casas de tejados de caña.

Aquí a lo largo del Mar del Norte se aprecia el fascinante juego de las mareas, pleamar-bajamar. ¿Qué son en realidad esclusas? La esclusas son el rasgo distintivo de este paisaje, están detrás de diques, entre el río Weser y la bahía de Jadebusen. Estas esclusas ayudan a sacar el agua del terreno y llevarla hacia los mares y los ríos. Las primeras esclusas fueron construidas en la Edad Media, eran simples y estaban hechas de troncos ahuecados donde se fijaban las válvulas. ¿Qué es pleamar y bajamar ? Son las mareas alta y baja, que se producen por la atracción del sol y de la luna. En pleamar, cada 12,5 horas, el nivel del mar sube, en bajamar se retira el agua. A lo largo de la costa se han construido diques para proteger de las inundaciones a la tierra firme y a los hombres que en ella habitan. Los faros son señales marítimas, están enclavados en determinados lugares de la costa y ayudan a los barcos a orientarse y navegar.


