
Lo mejor es hacer la ruta en bicicleta, la región es un verdadero paraíso para excursionistas y ciclistas. Luego de un largo viaje, los gallardos pedaleros que no quieran caer rendidos de sus bicicletas deben seguir la ruta con dirección este-oeste ya que el viento de la costa sopla hacia el oeste, así los ciclistas podrán utilizar el viento de cola. Si el viento es muy fuerte lo recomendable es bajarse de la bicicleta y volver. A los que les gusta montar a caballo, el patinaje en línea y el agua, esta ruta les encantará. A lo largo de la ruta de las esclusas se ofrecen productos a base de leche en los "Melkhus" que son granjas donde todo es producido por los mismos granjeros. La granjera invita a tomarse un descanso con un vaso de leche fresca y otras delicias de la región que ayudan a recobrar fuerzas para seguir el viaje. Las típicas granjas de Frisia especializadas en la producción de leche y la crianza de caballos son las preferidas de familias con niños.

Vivir en contacto con los animales es algo a lo que los niños no pueden resistirse. ¿Cuál gallina puso el huevo más grande? ¿Cuánta leche da una vaca? ¿Cuál pony tiene la nariz más suave? En bajamar, cuando las aguas del Mar del Norte se han retirado, realizar una visita guiada por el parque nacional de marismas de Baja Sajonia es ineludible. Caminar descalzo por la marisma, sentir el suelo del mar y vadear la angosta corriente de agua Priele. Hay mucho que observar en la marisma: gusanos, cangrejos, caracoles, etc. es como entrar a un restaurante 3 estrellas para aves marinas. Viajar en barco para visitar a los lobos marinos o dar un paseo por los faros de la costa son algunos de los tours del lugar. Aquí el visitante vive la ansiada libertad con un toque de independencia y romántica realidad. Al finalizar el día se goza de las delicias regionales como frescos camarones, anguilas ahumadas, lo mejor del cordero criado en diques o del buey criado en pastos con un vaso de vino o cerveza, observando la puesta del sol.


