
Cerca de 65 kilómetros al sur del Mar del Norte, en el noroeste alemán, la ruta de los pantanos avanza 163 kilómetros en círculo por antiguas ciénagas y ciudades de colonos de los pantanos. Canales pantanosos, esclusas en uso, típicos puentes levadizos, antiquísimas iglesias de ladrillo y orgullosos molinos bordean el camino. El nombre de esta ruta proviene del holandés, fehn que significa pantano. Este mismo nos remonta al siglo XVII a un método de cultivo, en el que se construían canales principales y canales laterales con los cuales se vaciaban los pantanos. La expresión fehn es usada hoy en muchos lugares a lo largo de esta ruta.

Joven o viejo, hombre o mujer, este es el lugar perfecto para el gallardo pedalero hambriento de movimiento. La expresión "ver ya en la mañana, quién viene en la tarde a tomar el té" describe este paisaje. La magnifica vista hasta el horizonte da una sensación de amplitud, libertad y grandeza. Moin, Moin es el típico saludo del noroeste, el mismo que acompañará al ciclista en su recorrido por el extenso paisaje de pantanos. Pequeñas calles que cruzan los campos y los prados a lo largo del dique, permiten un contacto directo con la naturaleza y dan la sensación de estar sólo en medio de la naturaleza blancas ovejas pastean, pájaros revolotean en el cielo seguidos por las nubes ¡qué escenario! Cómodas ciclo-vías sin montes ni valles recorren toda la diversidad de esta región de reposo, cuyo carácter original aún se mantiene. El gallardo ciclista que no desea caer rendido luego de arduo día de tour debe seguir el camino con dirección este-oeste. El viento sopla por lo general con dirección al oeste, esto le permite al ciclista aprovechar el viento de cola. Si el viento es muy fuerte, la solución es sencilla, hay que bajarse y dar la vuelta.


