
La antigua ruta de la sal también llamada "vía regia" del camino imperial es un histórico camino comercial de cerca de 100 kilómetros de largo que une Lüneburg con Lübeck. Cruza regiones destinadas al reposo con cristalinos lagos y verdes bosques, lleva a pueblos de ensueño y a antiguas ciudades con majestuosos ayuntamientos, a casas burguesas ricamente decoradas, a iglesias y lugares históricos. Diferentes estilos como el gótico, el renacimiento y el barroco están aquí muy cerca uno del otro. La sal era la base de la riqueza de estas ciudades que de una u otra manera participaban en el comercio y transporte de la misma. Ya sea por la extracción, el comercio o los derechos de aduana que debían pagar los comerciantes. Las ciudades se aseguraban sus ingresos creando leyes que prohibieran a los comerciantes y transportadores bordear la ciudad. Quien no cumplía con las leyes se le confiscaba la mercadería. De esta manera se aseguraban no sólo de cobrar los derechos de aduana sino también de que los albergues, abastos y artesanos residentes tuvieran un ingreso.

El término que suena a riqueza "oro blanco" surgió en la Edad Media. La sal no era entonces un condimento sino la base para un comercio lejano de víveres. Pescado, carne y todo aquello que fuese perecible se colocaba en sal para hacerlo duradero y así poder transportarlo por largos trechos. En esa época un viaje duraba cerca de 20 días, hoy en automóvil no son ni dos horas si es que se dejan de mirar las bellezas del camino. De acuerdo a la época era el tráfico. Esto hacía que la ruta de Lüneburg, donde la solución de sal fluía, hasta Lübeck en el Báltico, desde donde se embarcaba la sal, fuera una de las más importantes ramas comerciales. No se sabe cuando exactamente se encontró sal en Lüneburg. La leyenda cuenta sobre un jabalí blanco, que un cazador mató. No se trataba de un jabalí albino sino de uno que por divertirse se revolcó en sal. Un hueso de este legendario jabalí salado cuelga hoy como recuerdo en el Ayuntamiento.


